Hacía tiempo que no leía nada de Isabel Allende y cogí este libro con mucha ilusión porque nunca me había defraudado esta escritora.
Al principio, más bien la primera parte, se lee muy bien y me recordó la narrativa y el estilo de la autora, la parte central me resulto un poco pesada, se me hizo muy larga la explicación de la guerra y los conflictos chilenos(será que no me gustan las novelas de guerra),el final me parece precipitado, me dejo con un poco de vacío. Sigo pensando que leer un libro de esta autora es una garantía pero no es su mejor historia, me resultó un poco aburrida y sin un buen hilo conductor.
San Francisco, 1866: una monja irlandesa, embarazada y abandonada por un aristócrata chileno tras una apasionada relación, da a luz a una niña a la que llama Emilia del Valle. Criada por su cariñoso padrastro, Emilia se convertirá en una joven brillante de gran personalidad, autónoma e independiente, que desafiará las normas sociales de su tiempo para profesar su verdadera pasión y vocación: la escritura.
Con tan solo diecisiete años, publicará novelas de aventuras bajo un pseudónimo masculino. Pero, enseguida, su mundo ficticio se le quedará pequeño y decidirá optar al puesto de periodista que se le ofrece en el periódico local para vivir de cerca la realidad. Tiempo después, se le presentará la oportunidad de viajar como corresponsal a la ferviente guerra civil en Chile- Junto al avezado periodista Eric Whelan, Emilia se encontrará una nación en quiebra, al borde del abismo. Mientras cubre el conflicto bélico entre el presidente Balmaceda y el congreso rebelde, aprovechará la estancia en el país para explorar sus vínculos con la familia Del Valle y poder, al fin, conocer a su padre.
Sus reportajes la situarán en el centro de la guerra, soportando situaciones de terrible violencia en el campo de batalla, en el hospital y en la cárcel, donde varias veces se debatirá entre la vida y la muerte. Al tiempo, vivirá, sufrirá, el amor y conocerá también entre bosques, lagos y volcanes una tierra donde no llega el horror de la guerra y donde, tal vez acabe descubriendo no solo su destino sino su propia identidad.
Frases de Mi nombre es Emilia del Valle
"La muerte no existe, hija. La gente solo se muere cuando la olvidan; si puedes recordarme, siempre estaré contigo"
"Lo que más temo es el poder con impunidad. Le temo al abuso de poder y al poder de abusar"
"Todos tenemos un jardín privado donde guardamos secretos, arrepentimientos, rencores que nos avergüenzan y también los recuerdos preciosos que deseamos preservar intactos, porque al ser compartidos se desmigajan"
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